Los Picos de Europa: gastronomía, montaña y mar

Si estáis pensando en pasar unos días en los Picos de Europa, aquí tenéis algunas recomendaciones e información útil después de nuestro viaje.

Estuvimos una semana recorriendo la zona de Asturias y Cantabria, suficiente para disfrutar de su gastronomía, sus increíbles paisajes y todavía tuvimos tiempo de escaparnos a la playa.

Nos alojamos en Arenas de Cabrales, un pueblo donde, como su propio nombre indica, podrás comer el mejor queso de Cabrales que hayas probado jamás. En general, en toda la zona tienen unos quesos riquísimos y podrás disfrutarlos todos en prácticamente cualquier restaurante. Es algo que nunca falta en la carta y lo ideal es acompañarlo con una botella de sidra.

En este pueblo también encontrarás varias rutas para hacer senderismo y  podrás visitar su conocida Cueva del Queso.

Desde las Arenas de Cabrales salimos cada día para disfrutar de otras zonas de Asturias. El primero, optamos por la playa aprovechando que había salido el sol y previendo que el tiempo cambiaría en los próximos días. Al final, en general, nos hizo muy buen tiempo, con mínimas de 18 grados y días soleados. A veces chispeaba por las tardes pero resultaba incluso agradable.

Fuimos hacia la Playa de Torimbia (Llanes), siguiendo las recomendaciones de otros viajeros. Nos encontramos con un lugar paradisíaco, al que solo se puede acceder a pie. En la parte de arriba de la montaña hay aparcamientos (que se llenan a lo largo de la mañana) donde puedes dejar el coche y bajar andando. El recorrido es aproximadamente un kilometro.

La playa (nudista) es espectacular, perfecta para bañarse  y donde podrás descansar escuchando el  mar. No hay muchas familias, predominan las parejas. Y, por lo menos el día que nosotros estuvimos,  nos resultó muy tranquila. Desde Las Arenas tardamos en llegar unos 40 minutos.

*Aviso: La marea sube muchísimo a lo largo del día. Hay una pequeña cala en la parte izquierda que literalmente desaparece por la subida del mar. Verás que los que ya la conocen se ponen en la parte más pegada a la montaña por este motivo.

El segundo día volvimos a la playa, esta vez  nos quedamos en San Antolín: enorme y con una zona rocosa muy bonita. La única pega es que está muy cerca de la carretera pero, la zona de arena es tan amplia que no molesta.

Por la tarde se llena de surfistas y tiene un chiringuito muy agradable para comer o tomar una cerveza.

Aprovechando la cercanía, visitamos también la Playa de Gulpiyuri, recomendada por una amiga. Es una playa interior, muy curiosa, formada dentro de una especie de cueva en la montaña.

Cuando fuimos, había demasiada gente, al ser tan pequeña se llena enseguida. Hicimos una foto a modo de curiosidad pero no nos invitó a quedarnos.

Sí merece la pena subir a los acantilados, bordeando esta pequeña playa, para disfrutar de unas vistas del mar privilegiadas.

Al día siguiente visitamos los Lagos de Covadonga, recomendados por cualquiera que haya estado en los Picos de Europa. Pecamos de novatos y fuimos en un día de mucha niebla. No pudimos ver prácticamente nada. Recomiendo encarecidamente mirar el tiempo antes de ir y hacerlo sólo en un día totalmente despejado. Un autobús te llevará desde la zona de aparcamiento, en el pueblo, hasta lo alto de la montaña (el ticket cuesta 8 euros). Arriba tendrás varias rutas establecidas que se recomienda seguir. A cada paso te encontrarás con vacas pastando en su estado natural.

Después de nuestra experiencia fallida de ver los Lagos, fuimos a Llanes y a Lastres, uno de los pueblos más bonitos de España.

A pesar de pasar sólo unas horas allí, Llanes nos gustó mucho. Tiene una bahía preciosa y han habilitado una zona de paseo por encima de los acantilados que puedes recorrer mientras disfrutas del mar en toda su extensión.

Volveremos para conocer más esta bonita ciudad.

En Lastres pasamos algo más de tiempo, el suficiente para ver prácticamente todo. Es un pueblo pequeño, junto al mar, totalmente empinado, por  lo que ofrece unas vistas preciosas desde los puntos más altos. Un pueblo tranquilo, con gente tranquila, que te invita a perderte entre sus calles estrechas y retorcidas.

Después de varios días de playa y mar, fuimos al funicular de Fuente Dé, algo que no puedes perderte si vas a los Picos de Europa.

Es un teleférico que sale desde el Valle de Fuente Dé, para subirte a unos 800 metros de altura y dejarte en pleno corazón del sistema montañoso. El trayecto dura sólo unos 3 minutos y llega a un mirador espectacular desde donde verás una primera panorámica de las montañas.

Una vez allí, encontrarás varias rutas predeterminadas para subir a los picos más altos, puedes seguirlas o pasear por tu cuenta. Nosotros optamos por la de 11 kilómetros, hasta lo alto de Horcados Rojos.

Fueron unos 700 metros de subida e hicimos el recorrido de ida y vuelta en unas 2 horas y media. Es duro pero, sin duda, merece la pena.

*Recomendación: Ir lo antes posible por la mañana, entre las 9:00 y las 9:30. Se forman colas larguísimas.

DÓNDE COMER:

Asturias

Arenas de Cabrales y alrededores:

Disfrutamos mucho de los restaurantes que nos ofrecía el pueblo donde estábamos alojados.

  • Sidrería Callenga (Arenas de Cabrales): Muy buen trato. Las croquetas de Cabrales espectaculares. Económico
  • Mesón La Covaciella (Carreña de Cabrales): Nos encantó este sitio. La comida riquísima. Comimos una tabla de quesos, tataki de atún y perdiz escabechada. El helado de higos de postre espectacular. Muy buena relación calidad/precio.
  • La Taberna del Pindal (Arenas de Cabrales): Aquí disfruté de una riquísima fabada asturiana. Comida de calidad a muy buen precio.

Llanes:

Sidrería el Cabañón: uno de los mejores chuletones que he comido. Tienen un asador donde te cocinan la carne al peso. Todo estaba riquísimo. No es muy económico, pero merece la pena.

Cantabria

Restaurante Martín (en la frontera entre Potes y Ojedo): Muy acogedor. Trato estupendo. El menú muy económico.

Una curiosidad: El queso de Cabrales está hecho con 3 leches: cabra (la predominante), vaca y oveja 🙂

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